
Es difícil acordarse de todo porque ha pasado mucho tiempo y hay cosas que están en mi memoria pq me las contaron y de tanto escucharlas parece que las viví.
Los Domingos como de costumbre, se juntaban tías, primos y quedaba la tendalá.
Mi mamá se lucia con las empanadas caseras y el infaltable pollito... de los que tan tiernamente criaba en el gallinero y no se acordaba que cuando el pollo llegó amarillito a la casa, me lo regaló y le puse nombre... buaaaaaaaaaaaa , mi amiguito ya estaba en la olla.
Prefería quedarme sin comer a convertirme en zoopófaga y menos de un amigo
Mientras los grandes arreglaban el mundo y hablaban de que Allende sería presidente, los chicos nos poníamos a jugar.
Cuando la prima Iris, que era más egoísta que la cresta, trataba de llevar la batuta... mi hermano hacia pataletas, decía que él no jugaba si no se vestía de la tía Juarcena. Y ahí estaba él, con tacones, vestido de mujer y pasándolo chancho... que pena que tuviera que ocultar su condición sexual hasta la muerte, aunque todos sabíamos... pero nos hacíamos los huevones , sin atrevernos a preguntar y tú sin atreverte a confiar.
Ya es tarde y no se puede volver atrás, bueno hermano desde aquí te digo que te amo mucho y que cuidé a tu perrito hasta la muerte.
Ahh no te alcanzaste a enterar que tu perro no era maricón!!! era superheterosexual, ya que ni pescó a mi Gory y se enamoró de la gata.
Extraño tu forma de hablar de la gente. Todas las viejas te querían mucho, siempre decían... ¡que caballero y simpático es Julito! jajaja y nunca se enteraron que después que se iban, las descuerabas y de que manera.
También me acuerdo, que ya mayor... cuando yo estaba totalmente cagada de plata , Maru te propuso que me ayudaran, y tú le dijiste ¡¡¡Shissss no tengo porque hacerme cargo de los polvos de mi hermana!!!
Te acuerdas Julito, cuando te vestías de sacerdote, hacías un altar, tapabas todos los santos de la casa y me tenías como santa huevona rezando y siguiendo tu procesión fúnebre con el pollo de tuno que paso a mejor vida, y se salvó de la olla.
O las veces que nos fuimos de aventura en Toquihua, subiéndonos a los árboles y metiendo las patitas en una acequia mientras nos comíamos esos ricos melones robados.
Ya me fui pa otro lado... pero que lindo es volver a vivir esos momentos...
Voy a poner lo que le escribí a Sitges cuando te siguió.
Porque putas que quise a tu perro, ególatra y cagón como tú.
Un abrazo desde aquí a los espacios interestelares, hermano querido.


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¿Empanadas caseras?... mmmm ya siento ese olor que emana ese horno.
Lindos recuerdos.
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¿Por qué?
mmmmmm
Las de mi mamá eran exquisitas!!! y no lo digo porque fueran de mi mamá... hubiera sido famosa si en ese tiempo si se hubiera vivido la loca vida empresarial de ahora. Bueno, no fue famosa pero vivió mejor.
Gracias por tu comentario... hasta te invitaría una empanada, pero la compraría en el supermercado. Te interesa?
Mariesol